Este libro, aunque por el título pueda parecerlo, no habla de una montaña, aunque sí de un territorio.
Habla de algunos pueblos y de muchas personas. Habla de todos aquellos hombres y mujeres que desde hace tantas y tantas generaciones (desde que el ser humano se instaló en una zona muy concreta entre la parte final del valle del río Ara y el río Yesa) interactuaron con un medio, en este caso eminentemente montañoso, que los albergaba y sustentaba, aportándoles identidad individual y colectiva Los amparó y sostuvo tanto física como espiritualmente durante miles de años hasta hace unas pocas décadas.