Olifante publica La llama y la ceniza, una antología de la obra poética de Manuel Neila (Hervás, Cáceres, 1950), con prólogo de Javier Lostalé y texto de solapa de José Luis García Martín. En palabras de Lostalé: «La infancia desde luego, pero también el amor, el arte, la propia creación poética y, sobre todo, la naturaleza, tejen el tapiz de la vida del propio poeta, nunca desconectada del resto del mundo; naturaleza que cristaliza y esencializa lo que nombra, alumbrando los momentos profundos por los que pasa nuestra existencia y que, en el caso del amor, adquiere una dimensión cósmica» [...] «Es indispensable citar el conocimiento que tiene Manuel Neila del zen, de esa escuela budista que pretende alcanzar la iluminación espiritual mediante la meditación: de ahí la importancia que adquiere en esta obra el silencio y la aceptación del ser de las cosas y del transcurso de los acontecimientos, así como la necesidad de que el mundo físico pase por el alma».