Verano de 1640. Desde hace años los habitantes del valle de Tena se sienten atemorizados por los casos de posesión demoniaca que afecta a las mujeres. El gran inquisidor general de Aragón, padre Bartolomé Guijarro, se des¬plaza hasta el Pirineo para investigar lo que todo parece indicar una inter¬vención del Maligno. A finales del mes de agosto, el inquisidor comienza a sentirse mal, sin motivo aparente, y fallece en Tramacastilla bajo extrañas circunstancias. La muerte afecta en especial a mosén Francisco, el cura de Sandiniés, que ha sido testigo durante mucho tiempo de las posesiones de¬moníacas.
El escritor e historiador aragonés Domingo Buesa se adentra con esta no¬vela en la fascinante época de brujería, maleficios y posesiones que se vi¬vieron, en especial, en el valle de Tena durante el siglo XVII. Se basa para ello en un caso real, el de la muerte del inquisidor Bartolomé Guijarro. La apasionante historia cautiva desde sus primeras páginas, con el habitual estilo distendido, pero riguroso, del autor.