«Soy historiadora de almas [...]. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos; por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno. La vibración de eternidad. Lo que en él hay de inmutable».
Estas palabras de Svetlana Alexiévich resumen el proyecto literario que define toda su obra, marcada por la sensibilidad y la valentía de dar voz a personas anónimas. El presente volumen reúne un fragmento de La guerra no tiene rostro de mujer y otro de Voces de Chernóbil, dos de sus libros más representativos, en los que construye con maestría un emocionante y desgarrador relato coral a partir de testimonios orales que desplazan la mirada hacia lo íntimo. A través de esas voces, el dolor humano encuentra
un lenguaje capaz de revelar aquello que solo puede comprenderse desde la experiencia vivida. Una forma de contar la historia que ha convertido su obra en una de las más singulares de nuestro tiempo y que le valió el Premio Nobel de Literatura en 2015.