Con frecuencia se tiende a pensar que los campesinos medievales estaban inermes ante sus señores y ante la opresión del Estado en la Baja Edad Media. Esta obra colectiva aspira a cambiar tan persistente paradigma y mostrar la capacidad de los campesinos de ese periodo en la Corona de Aragón para defenderse, negociar y luchar mediante una eficaz acción colectiva. Aborda desde una perspectiva nueva una serie de grandes problemas: la formación de las costumbres que fijaban un marco para la relación entre los señores y los campesinos, la autodefensa de las minorías, la subversión de los discursos del poder estatal, la resistencia oculta contra los impuestos, la pugna por la justicia, los recursos culturales y económicos de los campesinos y la utilización de las instituciones para manifestar discursos políticos complejos. De una forma transversal, los autores ponen el énfasis en los rituales, los discursos y las instituciones campesinas, y revelan la vitalidad y tenacidad de las comunidades rurales para proteger sus medios y formas de vida.