Bajo la piel, algo insiste.
No es un pensamiento, no es una idea. Es un pulso: una rebelde y silenciosa pulsación que atraviesa la sangre cuando la vida no encuentra sentido.
Anatomía de un pulso no es un libro sobre el corazón, sino sobre aquello que el corazón revela cuando la razón ya no alcanza: el exilio, el velo, la dureza que protege, el vacío que duele… y esa extraña posibilidad de que, justo ahí —en lo inacabado—, entre la claridad.
Entre el absurdo y la esperanza, estas páginas recorren un territorio íntimo donde el latido se vuelve pregunta y la pregunta, camino. Hay un fresco en Florencia que nadie pudo terminar. Hay una anunciación que sucede en cada pecho. Y hay un latido obstinado que se niega a rendirse.
Si permites que el silencio te invada, quizá lo escuches: ese «sí» mínimo, casi inaudible, que sobrevive a todo y que todavía dice: «Aquí sigo».