Este poemario bilingüe surge del encuentro en Bagdad entre Mawj, una niña herida por la guerra, y el cirujano Fernando Fonseca. Él no solo salvó su brazo, sino que la impulsó a transformar su dolor en versos, enseñándole que la verdadera creatividad nace de la adversidad y creando un vínculo inquebrantable entre ambos.
A través del árabe clásico y su traducción al español, la autora narra su tránsito hacia la madurez luchando contra las secuelas físicas y las dificultades cotidianas.
Esta obra es un testimonio de supervivencia y gratitud, donde la poesía se convierte en la única herramienta capaz de sanar las heridas invisibles del conflicto.