HAY HISTORIAS QUE HACEN ARDER EL MUNDO.
ESTA ES UNA DE ELLAS.
Erya ha muerto cuatro veces. Cada una más dolorosa que la anterior. En el reino de Teryon, las fénix resucitan para servir. Para luchar. Para arder. Cada vez que mueren, el corazón mágico del reino late con más fuerza. Cada vez que resucitan, pierden un trozo de sí mismas.
Dispuesta a romper este ciclo de dolor, Erya enfrentará su destino al de Nathaniel, el guardián cuya muerte podría comprar la libertad que anhela. Nathaniel es una grieta en el sistema, una forma de quemarlo desde dentro. Pero cada paso que la acerca a su objetivo también aviva sus dudas.
¿Puede Erya amar lo que juró destruir?
¿Y qué quedará de ella cuando lo haga?