«Treinta mil dromedarios» desentraña la historia de una postal. Una imagen, tomada en pleno auge turístico de los años sesenta, que resulta desconcertante: un dromedario recorre una playa mallorquina con un sombrero estrafalario y tres mujeres encima, apuntaladas sobre su joroba. ¿Qué misterio se oculta detrás de semejante estampa? La respuesta, múltiple, habla de un corrosivo modelo de turismo y de las triquiñuelas del capital, y Patricia Almarcegui lo cuenta con la lucidez que caracteriza su larga trayectoria.