Exiliado a principios de los años treinta en la isla de Ibiza, mientras admiraba los cielos diáfanos que las transformaciones capitalistas de las metrópolis habían borrado de la mirada humana, Walter Benjamin redactó varios escritos metafísicos sobre la íntima relación entre la contemplación astral de las primeras culturas (el orden celeste de las constelaciones) y los orígenes del lenguaje. Oprimido por miedos demoníacos pero alentado por la fuerza del pensamiento revolucionario, esbozó un ambicioso proyecto que no pudo concluir: formular una verdadera astrología racional, distanciada de la tradición irracional que los vendedores de almanaques habían propagado durante siglos. Se adelantaba así a las reflexiones que décadas más tarde desarrollaría su discípulo Adorno, vinculando las ciencias ocultas con la formación de la personalidad autoritaria y el auge del fascismo. En tiempos que vuelven a ser oscuros, este ensayo, ilustrado con cincuenta y dos láminas, retoma el proyecto del filósofo berlinés en dos movimientos complementarios: explorándolo, en las conexiones con su teoría de las ideas, mediante el estudio riguroso de las fuentes y del contexto multidisciplinar de la Europa de entreguerras; y llevándolo a la práctica inventivamente desde la atenta consulta de un inspirado fragmento póstumo, fechado en 1917, sobre la vida mitológica de los centauros, cuyas líneas entrelazan herencias griegas y hebreas, donde laten historias secretas de amor que se inscriben finalmente en un ciclo de sonetos elegíacos. «Leer lo nunca escrito» es, una vez más, entre ambigüedades y paradojas, el imperativo.